Emprender un proyecto no es sencillo. La bombilla se enciende, una idea excitante cruza a la velocidad del rayo tu mente, tus pupilas se dilatan de emoción y decides ponerte en acción. Y de repente, cuando empiezas a sondear, a indagar, a buscar en Google y en Pinterest, descubres que no eres tan original, que otros antes que tú sintieron ese rayo y esa emoción y lograron convertilo en materia. Y de repende, sientes un gran chasco, y como un chasquido de dedos deshechas la idea para relegarla al ostracismo del de repente finito. Puede que todo esté inventado, al menos en esencia. Sin embargo, hay personas que son capaces de darle una vuelta de tuerca a todo. Mirar con los oídos, escuchar con la nariz, oler con la piel…y así en la sucesiva alteración del orden de los sentidos crear un universo de sinestesias donde lo que parece, no es, pero ser, es. Indagando en internet hemos encontrado un proyecto que cumple con estas premisas. En 2011 Wolfgang Lederhaas, profesor de filosofía, decidió aparcar su exitosa carrera académica para fundar una firma cosmética que transforma la literatura, la música y las artes visuales en algo que puedes tocar y oler: en jabón. Según Wofgang “la literatura no sólo es lectura es también estética. Mi deseo ha sido convertir la literatura en algo tangible para que la gente la pueda respirar. Se trata de convertir lo mundano en algo especial”.

TO GO WITH AFP STORY by Simon STURDEE - Soaps made by former Philosophy teacher and now soap boiler Wolfgang Lederhaas are pictured on August 9, 2012 in Vienna. Lederhaas gave up his academic career in favour his start-up that has for objective to transform literature, music and paintings into something one can smell and touch. AFP PHOTO / DIETER NAGL

TO GO WITH AFP STORY by Simon STURDEE – Soaps made by former Philosophy teacher and now soap boiler Wolfgang Lederhaas are pictured on August 9, 2012 in Vienna. Lederhaas gave up his academic career in favour his start-up that has for objective to transform literature, music and paintings into something one can smell and touch. AFP PHOTO / DIETER NAGL

El método que utiliza este filósofo jabonero para diseñar cada pastilla de jabón es el siguiente: Elige una novela o una canción y arroja en la olla los sentimientos que provoca su lectura, los colores que evoca la melodía, las plantas que se mencionan en sus páginas…todo lo que le inspira es lo que le da pistas para identificar los ingredientes adecuados para cada receta. Por ejemplo, Hyperion se desarrolla en Grecia por lo que el jabón contiene notas de aceite de oliva y laurel. Su jabón inspirado el la Ópera de Mozart “ La Flauta Mágica” lleva notas de cedro y rosas, ambos mencionados en el libretto. Si tuviéramos el poder de Wolfgang para convertir cualquier cosa en jabón, convertiríamos en pastilla el humor irónico de los libros de Amelie Nothomb, las notas de guitarra acústica de Bob Dylan y la voz grave de Cohen. Y de repente descubres que no eres original…¡Bendita sinestesia!

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