“Quizás porque mi niñez
 sigue jugando en tu playa
 y escondido tras las cañas
 duerme mi primer amor,
 llevo tu luz y tu olor
 por donde quiera que vaya,
 y amontonado en tu arena
 guardo amor, juegos y …” (Serrat)

Además de para tararear la canción en mayúsculas de Serrat, utilizo estas líneas para compartir con vosotros un encargo muy especial que me hicieron hace algunos meses. Más que un encargo ha sido un regalo, pues estando en Madrid este mes de agosto que hoy acaba, me ha permitido darme un chapuzón de mar diario.

Aynoa y Quique tienen alma marinera y aunque no han nacido a orillas del mediterráneo han decidido casarse junto a él y regalar un trocito de este mar a cada uno de sus invitados. El mar de Aynoa y Quique está envuelto en tela de algodón y tiene forma de jabón. Sus ingredientes son:

  • Agua de mar mediterráneo recogido en una botella en Cabo de Gata.
  • Aceite de olive virgen extra ecológico de Almería.
  • Aceite de coco (el jabón elaborado a partir de aceite de coco era el que se utilizaba en los barcos, pues sigue realizando espuma a prueba del salitre más salado).
  • Aromas cítricos: petit grain, limon y menta.
  • Vitamina e.

¿Quién dijo que el mar no cabe en una pastilla de jabón?

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