Hace poco cayó en mis manos un artículo que cuenta la historia de un grupo de 50 mujeres que han sido capaces de crear y emprender en las circunstancias más adversas, las de la guerra. Me ha parecido una historia tan inspiradora que he decidido compartir aquí un breve resumen incluyendo también unos apuntes y reflexiones de índole puramente personal. Al final del todo, os copio el link al texto original que fue publicado en Forbes por Elizabeth MacBride.

La historia comienza así y no es ningún cuento:

“…antes de que estallara la guerra en Siria, Jehan era fotógrafa de bodas. Cuando todo explotó, su mundo empezó a hacerse pedazos y la ayuda del exterior no llegaba, surgió la idea de buscar la solución desde dentro: ¿por qué no crear una cooperativa de mujeres para asegurarse un sustento digno y ayudar a sus familias?

Esta primera reflexión se cristaliza en una iniciativa en la que un grupo de 50 mujeres decide echar mano de los conocimientos milenarios arraigados en su entorno. En 2012 crean una cooperativa para empaquetar el famoso jabón de Alepo usando técnicas locales.

Los inicios fueron muy complicados. Empezaron a importar el jabón desde Alepo a Damasco. Los obstáculos para poder desarrollar esta actividad eran tremendos:

  • El trabajo se veía constantemente condicionado por los cortes de luz.
  • Las carreteras eran zona de peligro (uno de sus transportistas fue abatido en uno de los trayectos).
  • Alepo estaba siendo bombardeada sin cesar y los talleres de jabón no paraban de desaparecer.
  • El valor de la libra siria caía en picado.

Ante este panorama tan complicado, deciden que la única manera de subsistir es empezar a buscar mercado fuera de Siria (os dejo el link a un vídeo de la AFP donde explica al detalle la situación de la producción de jabón en Siria durante la guerra). Es Jehan quien se desplaza a la vecina Beirut con este propósito. Allí conoce a Hala Droubi, una periodista local que pone a la cooperativa en contacto con la Fundación Karam, ubicada en Chicago y centrada en dar apoyo a refugiados sirios. De esta manera, Karam se ha convertido en la distribuidora de sus productos en Estados Unidos a través de su tienda online. Gracias también al apoyo de Aramex, los jabones son transportados de manera gratuita hasta EEUU en sus barcos. Tan solo en 2014, Karam adquirió alrededor de 4.500 artículos, que vende a través de su página web a un precio que oscila entre los 18 y los 95 dólares.

Actualmente Jehan se encuentra en Estambul, donde ha huído tras ser detenida por las fuerzas del régimen de Bashar Al-Assad. Desde Estambul y por WhatsApp, conversa con sus compañeras de cooperativa y las mantiene al tanto de los nuevos proyectos de la empresa.

Las mujeres que conforman la cooperativa llegaron a la capital desde diferentes puntos del país, desde ciudades devastadas por la guerra y el terrorismo. De la nada construyeron una nueva manera de vivir (o sobrevivir. No estoy muy segura cuál de los dos términos debo utilizar). De esta historia son dos cosas las que poderosamente me llaman la atención:

  • Su empeño constante, esa determinación que no les paraliza ante la muerte que siempre sobrevuela sobre sus cabezas en época de guerra. A pesar de todo, han seguido en movimiento trazando el camino a un futuro más esperanzador.
  • La capacidad de crear comunidad, colaborar y emprender un proyecto en equipo en un contexto en el que la expresión “sálvese quien pueda” cobra todo su sentido.

Cuando estalló la guerra en Siria, mi amiga Raquel trabajaba en París de corresponsal para un medio español. Como sabe que mi pasión son los jabones, me consiguió un trozo de jabón de Alepo que adquirió en un pequeño bazar regentado por un matrimonio sirio. Era una de las últimas 4 pastillas. La he guardado como oro en paño porque resulta difícil o casi imposible encontrarlas ya en Europa. Sin embargo, tras dar con esta historia me doy cuenta de que lo que he hecho no tiene ningún sentido: guardar, atesorar, por miedo a no encontrar otra pastilla de jabón de Alepo original. Quien la fabricó lo hizo contra viento y marea y por respeto a ese esfuerzo, he entendido que debe ser usada. Hoy mismo empezaré a lavarme con ella.

El artículo original puede consultarse en: http://www.forbes.com/sites/elizabethmacbride/2015/11/29/wartime-entrepreneurs-50-syrian-women-find-a-way-to-export-aleppos-famous-soap-to-the-u-s/#7b76569543b0

La foto de cabecera es de: http://alepposoapandmore.com.au

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