La Palma huele a contraste. Sus aromas son tan diversos como sus paisajes. Abruma pensar que en una superficie tan pequeña puedan caber tantos colores, tanta vegetación, tanto desierto, tanto de todo. Con apenas 706 km² en esta isla las distancias se miden en tiempo. Tan pequeña como abrupta, recorrer a penas 30 Km en coche puede llevarte más de una hora.Lo mejor es llegar a la isla canaria sin prisas y disfrutarla como se hace con los buenos perfumes: dos gotas cada día son suficientes para comprender su grandeza.

Desde aquí lanzo una propuesta para descubrir la isla a través de sus aromas:

Para oler a mar y viento:

Los Nogales: playa salvaje de arena negra a la que sólo se puede acceder a patita tras caminar unos 30 minutos por un sendero a pie de acantilado. Probablemente no sea la mejor zona de baño de la isla ya que las fuertes corrientes te recuerdan que al mar no hay que perderle el respeto. Sin embargo, tenderse sobre arena volcánica y disfutar de los contrastes de colores que proporcionan el mar, la arena oscura y la verde montaña que dejamos a nuestra espalda, hace que merezca la pena dedicarle al menos un atardecer. La playa está ubicada en el noreste de la isla, cerca del municipio de Puntallana. ¡Ah! Y se puede hacer nudismo.

Porís de Candelaria: en la zona de Tijarafe se puede disfrutar de esta entrante de mar que forma una oquedad de sobrecogedoras dimensiones. En los laterales de este “agujero” los lugareños han contruído pequeños refugios donde pasar los días más calurosos del verano disfrutando del mar. Una mezcla de olor a mar, a brasas donde se asa pescado y a viento.

Para oler a verde, a flores, a naturaleza pura

La isla cuenta con más de 1.000 kilómetros de senderos señalizados. ¡Vértigo! Yo que soy de querer hacerlo todo, casi entro en pánico. Seguro que sabes de lo que hablo: esa sensación de inabarcabilidad que produce la limitación de tiempo en combinación con un abanico de infinitas posibilidades. Pero al final, terminé por calzarme las zapatillas de trecking y caminando hice camino descubriendo estos rincones:

Bosque de los Tilos y Nascientes de San Marcos y Cordero: helechos gigantes, bosques de laurisilva, agua cayendo de las paredes de la montaña y 13 oscuros túneles paralelos a un canal de agua son argumentos suficientes para visitar este bosque.

 

Caldera de Taburiente: con unos ocho kilómetros de diámetro y casi veinte de circunferencia, este inmenso cráter erosivo es uno de los Parques Nacionales más veteranos de España. Existen varios senderos para recorrer la caldera según forma física o tiempo disponible. Un placer disfrutar de las impresionantes vistas y del aroma de casi un centenar de especies de plantas, de las cuales tres no viven en ningún otro lugar del planeta.

El Tablado: pintoresco poblado del municipio de Garafía, al norte de la isla de La Palma, situado entre dos de los mayores barrancos de la isla. Rodeada de huertas para el autoconsumo, verdes terrazas salpican el paisaje mostrando sus cosechas: maíz, papas,… a mí me dio la impression de estar en el mismísimo Machu Pichu. Sólo que en lugar de Unkas había Dragos a mi alrededor.

Para oler a sal

Atardeceres en las salinas de Fuencaliente, al sur de la isla.

Para oler a fuego

Ruta de los volcanes: un mundo de lavas, coladas y cráteres a nuestros pies. Más de doce volcanes y 18 km a recorrer. El Teleguía fue el protagonista de la última erupción en 1971. Todavía se siente un olor a azufre a su alrededor.

Para oler a cielo

El cielo de la Palma tiene olor propio. Por su situación geográficas, sus características meteorológicas y “la ley del cielo” que regula la contaminición lumínica, radioeléctrica, atmosférica y las rutas aéreas, es uno de los mejores sitios para la observación de las estrellas. No es casualidad que aquí se halle el observatorio astrofísico más importante del hemisferio norte. Se llama El Roque de los Muchachos y está situado en el municipio de Garafía, a 2.420 m. de altitud. Alberga uno de los complejos de telescopios más completos del mundo y está abierto a los visitantes siempre que la climatología lo permita. A lo largo y ancho de la isla también se pueden visitar 16 miradores astronómicos. Dependiendo del día, uno u otro será el más adecuado para sentir que estás bajo los aromas de estrellas, satélites, la vía láctea, Saturno o Marte.

Me dejo muchos aromas en el tintero: a plátanos, papas con mojo, arepas, aguacates…Y estoy deseando volver para descubrir nuevos olores que seguro pasaron desapercibidos en mi última visita a la Isla Bonita.

La autoría de todas las fotos es de Me Mi Mo Lab, excepto la foto de Las Salinas de Fuencaliente que es de El Time 

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