Hoy nuestra nariz invitada es Laura Heuvinck. Mitad belga, mitad irlandesa, residente en Grecia y amante de Dublín. Siguiendo su sentido del olfato podrás descubrir los rincones de Dublin con aroma propio.

 Por Laura Heuvinck (traducción de Me Mi Mo Lab)

Aterrizar en Dublín es respirar el aroma a sal que desprende el mar, un olor que me recuerda a la época vacacional. Si llegas a Dublin con ganas de respirar océano puedes coger el metro hacia el norte hasta Howth o hacia el sur hasta Dun Laoghaire, donde pordrás disfrutar de agradables paseos o ponerte las botas con una deliciosa mariscada.

Howth irlanda ireland

 

Permitidme también que comparta aquí mis imprescindibles para conocer el centro de Dublin:

Empezaré por Temple Bar, ubicado al sur del rio Liggey. Tras pasar por un proceso de reconversion, este barrio es ahora el núcleo cultural y artístico de la ciudad. En Temple Bar no sólo se respira arte. Es un buen sitio para adentrarse en los típicos pubs irlandeses con ese característico olor a bocanadas de estancamiento y humedad, a Guinness y humo que se posan de forma permanente en sus suelos y paredes. Aunque quizás no sea del todo agradable, para los irlandeses éste es el olor familiar de la nostalgia, la socialización, el de estar juntos gozando del craic.

Temple bar dublin

Si eres de los que les gusta la Guiness, que no se te pase dar una vuelta por la Guiness Storehouse para captar la esencia a lúpulo tostado mientras divisas unas maravillosas vistas de Dublín. Y por supuesto, al final del tour podrás “echarte “tu propia pinta.

Guiness Storehouse Dublin

Sin embargo, si tu nariz es de gustos más refinados, puedes acercarte a la destilería de whiskey Old Jameson en Smithfied, donde podrás olisquear la esencia de los añejos barriles de roble y de jerez.

Old Jameson Distillery Dublin

Los pubs más famosos a visitar en Temple Bar son “Temple Bar Pub” y “Oliver St.John Gogarty’s”. Aunque después del anochecer, Temple Bar parece ofrecer poco más allá de pintas, los fines de semana, durante el día te puedes perder en el marcadillo de libros, moda, diseño y comida local que se monta en medio de la plaza principal. Si te quedas con hambre sigue los pasos que te dicta tu nariz y adéntrate en Queen of Tarts. Te relamerás con sus deliciosas tartas de queso, de zanahoria o un simple bollo fresco con mantequilla y mermelada.

queen of tarts Dublin

Seguimos con nuestro paseo y de Temple Bar nos dirigimos a Trinity College, la universidad más antigua de Irlanda. Aquí podemos visitar el “Libro de Kells”, manuscrito ilustrado realizado por monjes celtas hacia el año 800, que está custodiado en la Biblioteca Antigua. Ésta es una de bibliotecas más expectaculares del mundo y es un imprescindible si eres de los que le gusta el olor a libro viejo. Además del libro de Kells, la biblioteca conserva textos antiguos en los que St Patrick encontraba inspiración (Patrón de Irlanda cuyo día nacional,17 de marzo, se ha convertido en una celebración en todo el mundo) .

trinity college library

Los jardines que rodean la universidad son preciosos para dar un paseo. Los verdes parques de San Esteban o Merrion Square están también muy cerca y si caminas cuando está lloviendo, descubrirás el olor de la hierba y la humedad, quintaesencia de Irlanda.

Parque San Estevan Dublin

Para comer y beber lo que Dublín ofrece desde hace más de hace 30 años, dirígete al “Priory Café”. Este pequeño y tradicional café forma parte de la iglesia de Santa Teresa. Un oasis de paz cercano al bullicio de bares, restaurantes y tiendas. Sólo sirven café instantáneo y tiene un fuerte olor a desayuno irlandés de toda la vida. Aquí descubrirás el aroma a tiempo detenido.

Si quieres descubrir más sitios a través de tu olfato, pincha aquí.

Las fotos que ilustran el post no están sujetas a propiedad intelectual o han sido extraídas de los lugares que se mencionan en el post. 

English version

Today our guest nose is Laura Heuvinck. Following her sense of smell you will be able to discover the nicest places from Dublin.

 Dublin by Laura Heuvinck,

Landing in Dublin will first and foremost bring the salty smell of the sea. If you travel from places not on the coast, this is a distinct and special aroma, which instantly reminds me of holidays.If are looking to smell more of the sea while in Dublin take the city suburban train north to Howth or south to Dun Laoghaire for a nice walk and amazing seafood.

Let me bring to you some highlights of the Dublin city centre, beginning with Temple Bar. Just south of the river Liffey is the lively quarter known as Temple Bar which, through the regeneration of this area became a cultural hub and today hosts many cultural and arts centres as well as its famous pubs. The typical Irish pub has a authentic smell which although not very pleasant with a whiffs of musty staleness due to Guinness and smoke being permanently caked unto its floors and walls, for Irish people  it’s a familiar smell of nostalgia,  coming together, socialising and having the craic.

If Guinness is the drink for you, then make sure to drop by the Guinness Storehouse to catch the essence of the hops roasting with a nice view of Dublin and of course your own pulled pint at the end of the tour.  If your nose has a more refined taste for whiskey, drop by the Old Jameson Whiskey Distillery in Smithfield to sniff the old oak barrels and sherry casks that hold the whiskey.

Famous Irish pubs in Temple Bar to visit are the Temple Bar Pub and Oliver St.John Gogarty’s. Although after dark, Temple Bar seems to offer little beyond pints, but on weekends during daytime the Temple Bar Book Market is held on the main square, as well as a Food market with local and international products and a fashion and design market. If you’re still hungry for dessert follow your nose into the Queen of Tarts to taste some Bailey’s cheesecake, carrot cake or just a fresh scone with butter and jam.

From temple bar, walk towards Trinity college, Ireland’s oldest university and visit the Book of Kells in the Old Library  one of the greatest libraries in the world and a must if you love the smell of old books. Aside from the Book of Kells, a 800 AD beautifully decorated manuscript, the library holds other ancient texts that St Patrick (Irish patron saint whose national day 17th March has become a worldwide celebration of Irishness) himself is supposedly have inspired. The grounds around the college are lovely for a walk or otherwise St Stephen’s Green park or Merrion Square are close by for a wander and if its been raining the smell of the grass and the dampness are fragrances quintessential to Ireland.

Looking to eat and drink what Dublin offered 30 years ago, then head to the Priory café part of St Teresa’s Church, dedicated to the Spanish saint, hidden away from the nearby bars, restaurants and shopping bustle, it feels like time has stood still in this little café that sells only instant coffee and has a strong odour of Irish breakfasts being served.

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