El sentido del olfato es probablemente “El Angel Caído” de los sentidos, el más olvidado y el menos estudiado. Sin embargo, es cierto que todos nososotros emitimos y percibimos olores (a no ser que padezcamos de anosmia), olemos y nos huelen, y es de los sentidos el más emocional y evocador. Kipling decía que “más que los sonidos o las imágenes, los olores pueden mover las fibras del corazón”. El arrinconamiento del olfato puede deberse a que desde la antigüedad se ha clasificado como el más bajo de los sentidos humanos. Aquél que directamente conecta al ser humano con el animal y los instintos más primarios. El triste empeño que ha puesto el hombre en diferenciarse de las bestias se refleja también en lo poco que se ha investigado sobre el tema. No obstante, si estás leyendo esto es porque probablemente el olfato te genera curiosidad y lo tienes en cierta estima. Hace un par de posts hablaba sobre mi experiencia en el Instituto de Perfumería de Grasse y prometí escribir otro dedicado al arte de oler. Como lo prometido es deuda, si quieres sacar partido a tu nariz, aquí te dejo unas recomendaciones que te ayudarán a entrenarla:

  • La memoria olfativa se desarrollo oliendo. Para saber oler, lo primero que hay que hacer es oler. Se dice que una persona sana puede aprender a percibir entre 10.000 y 40.000 olores diferentes y los expertos perfumistas pueden identificar hasta 100.000.
  • Debemos escoger un entorno bien ventilado donde podamos estar a gusto y tranquilos, a una temperatura y humedad adecuadas (ni frío ni calor).
  • No perfumarse ese día (fuera cremas y geles de nuestra piel).
  • Evitar fumar y tener a mano una tazá de café, té, o algo de picoteo.
  • No oler la materia prima en estado puro porque resulta demasiado concentrada para nuestras pituitarias y provaca fatiga a nuestro olfato. Siempre hacerlo rebajando el aceite esencial o la esencia sintética en un solvente (normalmente en alcohol de 96 º, diluido al 10% o incluso al 1% en caso de esencias muy fuertes.
  • Utilizar tiras de papel secante para perfumería que se impregnarán con la materia prima que vayamos a oler introduciéndolas directamente en el bote que contiene la dilución (evitar utilizar pulverizadores ya que de esta manera se esparcerá el aroma por todas partes contaminanto el entorno)
  • Empezar por los materias primas naturales (aceites esenciales) y una vez que los indetifiquemos bien, saltar a los sintéticos.
  • La olfacción activa es una carrera contra el tiempo, donde tenemos que intentar atesorar la mayor cantidad de información e impresiones posibles. Cerrar los ojos nos ayudará a concentrarnos y a no distraernos con los estímulos visuales.

cuaderno perfumado de papier de Armenia para tomar notas perfumería

  • Siempre hay que hacer descansos porque la nariz se satura. Salir al exterior, caminar e inhalar aire puro ayuda a activar la circulación de la sangre que contribuye a despejar la nariz. Oler tu propia piel también ayuda para hacer borrón y cuenta nueva y continuar aliendo.
  • Constancia: es mejor un poquito cada día que mucho de vez en cuando.
  • La mañana es el momento del día para oler porque es cuando nuestro sentido del olfato se encuentra en su mejor momento.
  • Es preferible oler en grupo. Escuchar, intercambiar y comentar con los demás ayuda mucho.
  • Lo más importante de todo: para desarrollar la memoria olfativa hay que describir cada uno de los olores e ir apuntando todas las impresiones en una libreta. Al principio te resultará muy complicado. Te darás cuenta de que te falta vocabulario. Solemos decir que algo huele bien o mal, pero esto sólo describe una percepción personal de los olores. Podemos afirmar que el lenguaje natural de los olores es raro. Tengo la sensación que olores y lenguaje no casan del todo bien. La descripción olfativa se nutre en la mayoría de los casos de los otros sentidos (amargo, redondo, húmedo, dulce, etc.) o denominamos el propio objeto en cuestión (café, almendra, limon…). Pero cuando olemos un limon por ejemplo, ¿cómo dirías que huele?: verde, fresco, cítrico, chispeante, volátil…son los adjetivos que a mí me vienen a la mente. Es cierto que aunque seamos buenos olisqueadores, probablemente seremos menos buenos describiéndolos. No obstante, como con todo, la práctica es el secreto. A mí personalmente me ayuda mucho hacerme preguntas a mí misma: ¿es este aroma amaderado o cítrico? ¿Es intenso o suave? ¿Me resulta familiar o completamente desconocido?, etc.

oliendo con los ojos cerrados

¿Estás listo para oler? Si os apetece hacerlo en compañía, en unas semanitas lanzaré un curso específico. ¡Os iré contando! Entre tanto, si el tema te interesa, te anoto tres o cuatro referencias bibliográficas que me parecen muy interesantes:

  • Perfumery, Practice and Principles (Robert R. Calkin & J. Stephan Jellinek)
  • Sociología del olor, Anthony Synnott
  • El lenguaje natural de los olores y la hipótesis Sapir-Whorf, Jöel Candau

Fotos de Me Mi Mo Lab

 

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