Para despedir 2016 he decidido auto-regalarme un sérum para el rostro hecho por mí misma. Como ya he comentado alguna vez en el blog, no soy yo muy dada a rutinas faciales complejas. Mis rituales son muy sencillos y simples, entre otras cosas porque siempre me parece que tengo algo mejor que hacer que pasarme una hora delante del espejo aplicándome potingues. Por otro lado, al convertirlo en algo sencillo, me preocupo de lo que realmente me importa:

  • Aportarle a mi piel lo que necesita en ese momento particular.
  • Que los ingredientes sean de origen natural y ecológicos y tan respetuosos con el medio ambiente como con mi piel.

Pasando de la voluntad a la acción, me he puesto manos a la obra para formular un sérum a base de aceites vegetales , activos cosméticos y una fragancia cálida que siento que protege mi rostro del frío invierno. La aplicación es muy sencilla: una vez lavada la cara con jabón natural – en mi caso con Cantábrico de Memimolab (con agua de mar incluída) – me aplico cuatro gotas sobre la cara y el cuello y masajeo con movimientos circulares.

Aquí os dejo una foto y la lista de ingredientes:

serum de noche memimolab natural

Aceites vegetales bio:

  • Aceite de albaricoque: como mi piel es sensible he optado por este aceite que calma y protege de agentes externos como el viento. Además suaviza, protege e ilumina la piel y actúa como antiedad y se absorbe fácilmente. Este aceite es muy utilizado sobre todo para tratar las pieles secas y arrugadas, tanto para en el rostro como para el contorno de los ojos.
  • Aceite de sésamo: además de ser un buen antioxidante por ser rico en vitamina E, es ideal para dar calor a la piel y protegerla del frio. El sésamo aumenta la circulación periférica consiguiendo aportar mayor riego sanguíneo a la piel, lo que produce un efecto del aumento de temperatura. También he optado por incluir este ingrediente en la fórmula porque es una excelente opción para protegerse de los rayos solares. Según estimaciones de algunos especialistas, este aceite tiene un poder de protección del 30%.
  • Aceite de coco fraccionado: es un aceite muy estable a la oxidación. Lo he escogido por su destacada capacidad de rápida penetración en la piel sin dejar ninguna capa grasienta. Refuerza la protección solar y es adecuada para pieles sensibles.
  • Aceite de macadamia: indicado para pieles secas y sensibles aporta también un factor de protección solar.
  • Aceite de semillas de algodón: efecto antioxidante por su alto contenido en vitamina E. Además es adecuado para pieles irritadas.

Activos cosméticos:

  • Extracto de granada bio: la gran concentración de antioxidantes naturales que contiene el aceite extraído directamente de la semilla de la granada ayuda a proteger la piel del peligro que suponen los radicales libres. Cuenta con propiedades hidratantes que ayudan a revitalizar y rejuvenecer la piel con la intención de mantenerla tersa, suave y sin ningún tipo de defecto. Y además, el ácido punícico que contiene la semilla de granada es muy favorable para disfrutar de una mayor producción de colágeno, lo que servirá para combatir la aparición de arrugas y de los primeros signos de envejecimiento.
  • Ácido hialurónico líquido: como arma de destrucción masiva para las arrugas. El ácido hialuronico es una sustancia que se encuentra de forma natural en nuestra piel, pero con la edad el organismo produce cada vez menos de forma natural. He añadido ácido hialurónoco al sérum para ralentizar el envejecimiento de la piel. Es uno de los agentes hidratantes mas eficaces que hay, mantiene la piel firme y elástica y favorece la produccion de colágeno. Desempeña un papel importante en la hidratación de los tejidos, la lubricación y la función celular, y es capaz de mantener 70% más agua que cualquier otra sustancia natural.
  • Proteína de seda: para conseguir que la piel luzca con más brillo y más satinada. Es un activo perfecto que actua como protector ante deshidratacion de la piel.
  • Vitamina E: eficaz contra libres radicales y tiene efecto antioxidante.

Fragancia:

  • Aceite esencial de manzanilla romana: además de aportar un aroma que me recuerda al campo, este aceite esencial tiene efectos antiinflamatorios para la piel.
  • Aceite esencial de benjuí: aporta un toque resinoide a la fragancia. Lo he utilizado como tributo al “papel de armenia”. En cuanto a sus propiedades cosméticas es calmante y relajante.
  • Aceite esencial de incienso: es una de las sustancias más recomendables a la hora de tratar la piel, mostrándose como un gran aliado que mantiene la turgencia, potencia la regeneración y elimina las imperfecciones y cicatrices que todavía quedan presentes en el rostro.
  • Aceite esencial de ylang-ylang: una gotita para aportar un toque floral a la fragancia.

¿Qué os parece?

 

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