“El naranjo sabe a vida

y el olivo a tiempo sabe.

Y entre el clamor de los dos,

mis pasiones se debaten”

(Miguel Hernández.)

He arrancado 2017 transitando por los Cerros de Úbeda, en el sentido más literal de la palabra. Ha sido en un viaje de carretera atrevesando campos de olivo donde la tricotomía de colores azul cielo, marrón tierra y verde olivo me dio la idea para el primer post de 2017: toca hacerle un pequeño tributo al aceite de oliva.

Az-zait significa jugo de aceituna en árabe. El aceite de oliva virgen es un zumo que se obtiene tras moler las aceitunas sin ningún proceso químico ni industrial que lo altere. Todos los demás aceites utilizados en cocina necesitan procesos industriales para su obtención y, por lo tanto, no mantienen las propiedades nutricionales de su fruto de origen. A diferencia del vino, no mejora con el tiempo. Se recomienda consumirlo cuanto antes, dentro de su año de producción. Igual que a los perfumes, el aire, la luz y el calor le afectan directamente, por lo que conviene conservarlo adecuadamente cerrado, a temperatura ambiente y en lugar alejado de la luz solar directa.

Según datos de Asoliva, actualmente en España hay una superficie aproximada de 2,3 millones de hectáreas de olivar de almazara. Más del 40% están en la provincia de Jaén, de donde procede el 20% del aceite de oliva mundial. España es el mayor productor del mundo y sin embargo griegos e italianos nos sacan ventaja en su consumo (Grecia, con una media de 18 litros por personas, frente a los 13 litros de Italia y a los 12 de España).

Sus beneficios para la salud son indiscutibles, no en vano es el pilar de la Dieta Mediterránea, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Pero no sólo de llevarse aceite de oliva al estómago vive el hombre: su uso en cosmética también contribuye a mejorar el aspecto y tersura de la piel.

Los que somos amantes de la cosmética natural y DYI a veces no somos conscientes del oro líquido que tenemos al alcance de nuestras manos. Suelo ver a mi alrededor una tendencia a volverse loco por formular con aceites exóticos, cuantos más y de más lejos mejor, sin darnos cuenta que, desde otras partes del mundo, miles de jaboneros y alquimistas suspiran por una gota de jugo de aceituna. Me Mi Mo Lab se comprometió desde sus orígenes a utilizarlo como ingrediente principal en la elaboración de sus jabones:

jabones memimolab aceite oliva

  • Por sus beneficios para la salud
  • Porque es tan nuestro y lo tenemos tan cerca
  • Porque de alguna manera define nuestra identidad y esa cultura de olivar tan ligada al campo y sus gentes.

¡Ah! Y como curiosidad final, sepan ustedes que el olivo tiene 46 cromosomas, igual número que un ser humano.

¡Feliz 2017!

 

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